Mitos y realidades de la legislación del cannabis

COMPARTE

Aclaremos todas las dudas. En mis años de experiencia en contacto con la etapa adolescente siempre se repiten las mismas preguntas en torno a la legislación del cannabis en España, así que me he puesto manos a la obra y he consultado fuentes oficiales para despejar las principales dudas y mitos que hay en torno al tema.
En primer lugar señalar, que una legislación dudosa o con vacíos sobre la tenencia, venta o consumo de una sustancia, puede ser un factor de riesgo para el consumo y favorecer los sesgos cognitivos. Si no hay claridad en la información siempre me quedaré con «lo que me conviene de lo que me han contado».
Se acabó. Basémonos en la ley y aclarémonos de una vez por todas.. Repasamos las ideas más extendidas y las clarificamos a partir de lo que dice la legislación.

La tenencia está permitida para consumo propio.
Falso. Tras consultar las ultimas leyes del Ministerio de Sanidad, se especifica la prohibición de tenencia y traslado de sustancias estupefacientes. Además no hay una cantidad mínima de tenencia permitida. El ejemplo de esto es que se imponen sanciones para la tenencia tanto a mayores como menores de edad desde «restos de sustancia». Toda tenencia está sancionada por la vía administrativa por ley de seguridad ciudadana (4/2015).

El consumo es lo que no está regulado, ya que no se especifica en ningún apartado ni decreto ley que sea ilegal, por lo que se considera una conducta atípica o alegal. No existe una ley que prohíba el consumo en espacios ni públicos ni privados. No obstante, no te pueden sancionar por consumir pero sí por tenencia.

Puedo plantar en mi casa hasta 3 plantas por persona.
Falso a medias. Esta creencia tan extendida puede explicarse por la legalidad de las «Grow shop», en las que se venden semillas y artículos relacionados con el consumo. Aquí hay un vacío legal, ya que no se ha legislado sobre estos artículos, es decir que no está prohibido vender materiales para el cultivo de cannabis.

Tengo que decir que este ha sido el punto más controvertido y complicado de aclarar al consultar la ley. Finalmente os aclaro como queda:
El artículo 268 del código penal dice lo siguiente:

«Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos”

Pero en la Ley de Seguridad Ciudadana (4/2015-«Ley mordaza») en su artículo 36.18 se aprecia como infracción grave lo siguiente:

«ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal»

¿Cómo interpretamos esto? Pues en primer lugar decir que tener que interpretarlo y buscar tanto para obtener una respuesta concreta, nos da una pista de que quizá este tema está pendiente de regular de una manera más clara y rigurosa. Por otro lado, desde mi interpretación rayada, entiendo que no es legal el cultivo si nadie lo ve, pero que una mínima acusación de haber visto plantas en un domicilio puede ser constitutivo de delito.

Por otro lado, no pueden sancionarte por tener una planta en casa en espacio privado, a excepción de que además haya «otros indicios» que inciten a sospechas. Por ejemplo, un sistema de ventilación o iluminación.

La controversia que acompaña a las confusiones con la tenencia y el cultivo en cantidades pequeñas es debido a la extensión de la idea de «consumo propio», que es consecuencia de una falta de regulación total en este aspecto. En general se suele pensar que el tráfico está prohibido pero el consumo no. Al no haber ley reguladora se encuentran todo tipo de justificaciones de tenencia mínima tanto en cultivo como en vía pública. Lo que sí está claro es que en función de la cantidad se puede considerar «tenencia» (vía administrativa) o tráfico (delito contra la salud pública por la vía penal). Lo que determina la diferencia entre una y otra se determina «cantidad notoria» y quizá de este concepto nace la idea de «consumo propio». La cantidad notoria, viene de «notoria importancia». En la marihuana esta cantidad es de 10kg, 2,5kg el hachís y 300 gr el aceite de hachís (Acuerdo de pleno no jurisdiccional de Sala del 3 de febrero de 2005), aunque esta última cantidad puede ser aplicada al hachís también. Además estas cantidades, si volvemos a consultar la ley 4/2015, vemos que aunque no se llegue a este número de kilos, puede ser constitutivo de delito si además hay otros indicios sospechosos, como dosis separadas o dinero en efectivo.

Otra de las ideas que me surgen de este punto en concreto, es la doble moral de esta regulación, pues está claramente prohibido en vía pública, pero no en propiedad privada «si nadie lo ve». Perdonad mi indignación. O está prohibido o no lo está, lo que ocurre es que legislarlo claramente supondría al gobierno de turno posicionarse sobre el tema y nadie está dispuesto a hacerlo.

Por otro lado, legislar  la tenencia y no el consumo es una hipocresía que merece la pena señalar. Quizá es una trampa para no tomar decisiones sobre una sustancia que es la droga ilegal más consumida en España. Esta falta de claridad, no la encontramos en la legislación de otras sustancias. El problema de esto es que da lugar a equívocos e interpretaciones y si trasladamos esto a la adolescencia, puede constituir un factor de riesgo para el consumo.

Repercusiones sociales de la ley o falta de ella:
Aclarados estos puntos, me siento en la necesidad de analizar la repercusión social de las leyes. ¿Cómo influye la legislación en el consumo de una sustancia? Yo soy de la firme opinión de que las leyes que regulan las sustancias influyen en la incidencia del consumo, y como ejemplo de ello tenemos la ley antitabaco de 2006. Por otro lado, también pienso que las leyes deben regular prácticas que ya existen aunque solo sea para que la ciudadanía tenga claros cuáles son los límites. Y digo REGULAR, no prohibir ni legalizar, eso lo dejo a la opinión de cada persona.
Vamos ahora, a repasar algunas de las consecuencias sociales que tiene la ley en el consumo de sustancias:

  • Cuanta más clara y concreta sea la regulación, más fácil será su interpretación para la ciudadanía y por tanto sabremos de manera más sencilla lo que se puede y no se puede hacer. Que haya vacíos en la ley o enmiendas contradictorias, generan confusión en la población. Esta falta de claridad puede constituir un factor de riesgo para el consumo en la adolescencia.
  • Si hablamos de legalizar en concreto, aquí me voy a posicionar desde los datos. En España las drogas más consumidas por los adolescentes son las legales con mucha diferencia de las ilegales. Las sustancias legales suelen estar más disponibles y ser más baratas lo que, entre otras causas, aumenta el riesgo de consumo. Esto me hace pensar que en el supuesto caso de legalizarse, aumentaría el consumo en la adolescencia.
  • Históricamente se ha dicho que lo ilegal atrae y que si se legalizan las drogas se consumiría menos. Esta es una visión simplista, ya que los factores que influyen en que una sustancia se consuma más o menos son múltiples, y como ya he comentado, en el caso de España parece que el patrón de consumo no funciona de esta forma.
  • Legislar supone debatir y debatir supone informarse e informar, por lo que se extiende el conocimiento sobre la sustancia, sus riesgos y sus leyes; algo que siempre es positivo.

Que conste que esto no es un alegato ni a favor ni en contra de legalizar cualquier sustancia, solo es un análisis desde la reflexión. Y vosotr@s, ¿cómo lo véis rayad@s?

Fuentes consultadas:
Todos los datos facilitados en el artículo se han extraído de la página del Plan Nacional Sobre Drogas. He leído prácticamente toda la legislación, pero las más relevantes has sido:
Ley 4/2015 del 30 de Marzo.
Orden 30 de mayo 1986.
Orden del 7 de Mayo de 1963 por el que se regula el cultivo.
Artículo 368 del Código Penal.

Acuerdo de pleno no jurisdiccional de Sala del 3 de febrero de 2005.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *