Comentando el programa de Netflix «Cocina con cannabis»

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Hace poco navegando por Netflix descubrí un programa llamado «Cocinando con cannabis». Como amante que soy de todo lo relacionado con las drogas, me generaba curiosidad ver qué abordaje se hace de sustancia en un medio de masas.

¿De qué va el programa?

Básicamente es un concurso de cocina en el que gana el plato que mejor cocinado esté, pero con la particularidad de que hay que introducir el cannabis en su preparación y «el jurado» elige cuál es el mejor plato en función del sabor, la presentación y el uso que se hace del cannabis.

Como este es un tema espinoso en cuanto a opinión, voy a resaltar los aspectos que me parecen más llamativos desde mi óptica profesional, tanto respecto al contenido del programa como a sus repercusiones al ser visto por una persona en la adolescencia.

  • Acercan conceptos relacionados con el cannabis

En este caso se habla de los usos del THC y el CBD, ambos cannabinoides presentes en la planta. El THC con efectos psicoactivos. Explican algunos de los efectos de ambos cannabinoides pero desde una visión simplista. En este sentido, me parece algo muy positivo que se pueda hablar de estas cuestiones en televisión, pero en este caso, es una información sesgada. Se aporta sin profundizar y sin apenas explicarla, lo que veo un riesgo a una mala interpretación.

  • Dan una visión positiva del cannabis sin tener en cuenta efectos adversos

Desde luego el centro del programa es el cachondeo que provoca colocarse mientras comes disfrazado de un programa de habilidades culinarias. Esto es algo muy extendido cuando hablamos de cannabis y medios de comunicación.  En general solo existen dos abordajes: el del miedo y el cómico. Por supuesto una persona consumidora no va a comprar el del miedo porque choca con sus «convicciones personales». Porque rayad@s, estar a favor o en contra del consumo de cannabis y su regularización es una seña de construcción identitaria ( de esto ya hablaremos).

  • Hacen uso del típico discurso contestatario anti prohibicionista

Me llama especialmente la atención el discurso generalizado de las personas que defienden la regularización del cannabis de sentirse juzgados por la sociedad. En este caso se presentan como rebeldes contra unas normas consideradas injustas. Dejemos a un lado si tienen razón o no y por supuesto el respeto a su derecho a defender las ideas que quieran.; pero el discurso está ahí. Un discurso de incomprensión. Desde luego, a mi parecer existen matices de este discurso que tienen que ver con la regularización de la sustancia en diferentes zonas del mundo y la falta de consenso que ha habido siempre ante esto.

No obstante, he señalar que este discurso se puede presentar atractivo hacia el adolescente. «Nadie me entiende» «Soy diferente a los demás» » Todos están en mi contra». ¿Os suena de algo? ¿Puede haber ideas más identitarias de la etapa adolescente que estas? Nada más que añadir.

  • Extienden la idea del control de los efectos

Las personas que son jueces del concurso se presentan como «expertos» de la cocina con cannabis. De esta manera, se les da el estatus de científicos. El problema que tiene esto es que se presentan como una autoridad que se percibe como entendida en el tema, es decir, en las dosis y el cannabinoide que se debe usar en cada plato. Aquí hay un riesgo, que está íntimamente relacionado con las altas tasas de consumo, que es la baja percepción de riesgo y la alta sensación de control. Extender esta idea en un altavoz tan enorme contribuye (no son los culpables) a que desde el gran publico se siga viendo la sustancia como «droga blanda» y es de los motivos por los que si alguien prueba una droga ilegal, sea esta.

En conclusión, por un lado considero que este tipo de programas acercan una realidad a las casas que normalmente se esconde, con las posibilidades que eso conlleva de abrir un debate con tus familiares y amistades, y en drogas y rayadas sentimos verdadera pasión por el debate. Si esto da pie a una conversación o aun intercambio de opiniones habremos avanzado un poco.

Sin embargo, la simplificación de conceptos e ideas que se transmiten debido al formato y de programa, da lugar a una polarización de las opiniones, así como una interpretación superficial influida por las ideas subjetivas previas. Sin duda, el mayor riesgo del programa son estos mensajes simples y sesgados que sin más apoyo de información pueden ser un factor de riesgo para el consumo.

Es vuestro turno, rayados y rayadas… ¿Qué opináis?

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